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Dos salidas, dos intentos fallidos


Desde que estuvimos en el Anié, antes de que diese comienzo esta ya larga temporada de mal tiempo, tan sólo he podido acercarme a los Pirineos en tres ocasiones. En una de ellas a esquiar pista a la estación de esquí de Panticosa, donde aprovechamos al máximo los fuerapistas que bajan hasta el pueblo, mucha y buena nieve. Las otras dos fueron dos salidas de esquí de montaña, la primera al Turbón y la segunda al Bisaurín.

Pedro y Adrián preparándose para salir en La Muria

Pedro y Adrián preparándose para salir en La Muria

El domingo 27 de enero llevaba dos semanas consecutivas nevando, las ganas de salir eran muchas, pero las posibilidades bastante escasas. Para variar, el día anterior había estado nevando, y para ese domingo se esperaba una pequeña tregua de “buen tiempo” hasta el mediodía o principios de tarde, dependiendo de zonas. El frente venía de noroeste, por lo que cuanto más al sur y más al este fuéramos más tarde comenzaría a hacer malo.

Se me ocurrió la idea del Turbón, nunca había estado y me llamaba la idea de subir por primera vez esquiando. Adrián había subido hacía muchos años desde San Martín de Veri, mientras que Pedro lo había hecho desde Vilas. La idea era atacar por la ruta normal desde el norte, llegando con el coche todo lo lejos que la nieve nos permitiese.

El valle nevado desde el fondo

El valle nevado desde el fondo

Aparcamos en la pequeña Aldea de La Muria, donde nos calzamos los esquís. Unos 20 cm de espesor cubrían todo el valle. Bajamos hasta el merendero, donde encontramos unas huellas que subían por la pista. Aquí fue donde cometimos el principal error, ya que nos dejamos guiar por las mismas hasta que fue demasiado tarde, de no haber sido así hubiéramos seguido con nuestra idea inicial, que era llegar hasta Selvaplana para meternos en un barranco a la derecha.

Al abandonar la pista nos metimos en una especie de senda, al principio evidente, pero que al cabo de 20 minutos se volvió impracticable. Las huellas que seguíamos se emboscaban, por lo que decidimos salirnos de ellas y buscar una alternativa más a la izquierda. Conseguimos ascender un trozo más, pero no tardamos mucho en emboscarnos nosotros también.

Merendero

Merendero

Un bosque tupido de pino, boj, y pinchos de todo tipo que nos obligó a quitarnos los esquís. El avance fue de lo más jabalinesco que se puede esperar en casos como este, aún así, como el tiempo tampoco parecía que fuera a empeorar continuamos hacia delante con la esperanza de que más pronto que tarde el bosque fuese aclarándose.

Conseguimos salir del pinar y nos metimos en una campa de frondosos bojes, con una capa de unos 20 cm de nieve sobre los mismos. Decidimos poner esquís y comenzamos a esquiar sobre la nieve que cubría las copas de los bojes. Esquí de boj, una nueva modalidad dentro de los deportes de montaña…

Adrián y el esquí de boj

Adrián y el esquí de boj

Cuando conseguimos salir del jardín en que nos habíamos metido, rápidamente avanzamos por unos nevados prados hasta el collado al sureste del Tossal dels Llaners, que da entrada al Valle de San Adrián. A partir de aquí ya no había bojes, ni pinos, el terreno es abierto y el camino de ascenso parecía cómodo y evidente. Sin embargo, el pobre Adrián, más de un año sin hacer ningún tipo de deporte, había roto motor en el bosque. Un bastón partido y varias ampollas en los pies hicieron que abandonara en el collado.

Salimos del embrollo y nos metemos en estos amables prados, de aquí hasta el collado

Salimos del embrollo y nos metemos en estos amables prados, de aquí hasta el collado

Pedro y yo, viendo que el panorama empeoraba por momentos, las nubes empezaban a cubrir las cimas y lo único que teníamos claro del camino de bajada era que no íbamos a volver por donde habíamos subido, decidimos darnos la vuelta con él.

Valle de San Adrían desde el collado, a la derecha la cima

Valle de San Adrían desde el collado, a la derecha la cima

Seguimos otras huellas, hacia lo que creíamos que podía ser el camino de vuelta, pero que se metían dentro del bosque, por lo que pensamos que mejor sería bajar por donde nos pareciera y dejar de seguir huellas que no sabemos a dónde van. Como era de esperar volvimos a hacer el jabalí de bajada, pero menos que lo que lo habíamos hecho horas antes.

Gallinero

Gallinero

Finalmente, 500 metros de desnivel y 6 horas después llegamos al coche con las primeras gotas de lluvia. Este monte quedará pendiente para otra ocasión, esta vez sin mal tiempo a la vista y con GPS para no perder la senda entre el bosque.

Vamos para abajo

Vamos para abajo

Al viernes siguiente, día 1 de febrero, quedamos Marta, Jesús y yo para intentar subir al Bisaurín con esquís. Llevaba desde el lunes haciendo sol y buen tiempo y creíamos que las laderas soleadas, después de 5 días de calor, habrían estabilizado suficientemente bien como para intentar la ascensión por el Collado del Foratón y la Pala SW.

Marta y Jesús

Marta y Jesús

Partimos a las 7:15 de la mañana de Huesca y comenzamos a foquear a eso de las 8:50. El día salió tal y como se preveía soleado y cálido, aunque a media tarde se preveía la entrada de un nuevo frente por el noroeste. Lo que no se preveía era que las nubes altas que anunciaban la llegada de dicho frente iban a hacer acto de presencia ya durante la noche previa, lo que impidió el rehielo nocturno efectivo de la nieve. La costra de rehielo era muy fina y la nieve bastante podrida por debajo de ella, lo que no daba nada de buen rollo.

Foratón y su collado

Foratón y su collado

Rápidamente fuimos ganando altura, y comenzamos la subida final al Collado del Foratón. No habíamos hecho más que empezar la última rampa cuando cayó una primera avalancha de tamaño pequeño por donde acabábamos de pasar hacía unos 10 minutos. Pese a todo decidimos continuar, al menos hasta el collado y ahí decidir si darnos la vuelta o intentar la cima. Ni siquiera habíamos retomado la marcha tras el primer alud que cayó otro, un poquito más grande justo en la misma zona que el anterior. Eran tan sólo las 9:50 de la mañana, no hacía ni dos horas que había amanecido…

A los 10 minutos de pasar por aquí cayeron las dos pequeñas avalanchas

A los 10 minutos de pasar por aquí cayeron las dos pequeñas avalanchas

Viendo que todavía quedaba más de la mitad de la subida decidimos dar la vuelta, antes de que el sol ganase más fuerza y empezara a dar sobre el resto de orientaciones, todavía en sombra. Con una nieve entre podrida y costra muy difícil de esquiar llegamos de nuevo al coche, recogimos todo y nos fuimos a Astún a quitarnos la espinita foqueando un poco por la seguridad de las pistas. Después, unas prácticas de rescate enterrando un ARVA en una funda de esquís y para casa esperando tener más suerte la próxima vez…

Última rampa hasta el collado

Última rampa hasta el collado

Javier

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