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De nuevo Riglos: La Hoja del Cuchillo


230m, 6b+

Continuamos con nuestras andanzas Rigleras, esta vez poniéndonos de acuerdo con Jorge Huesca, mano a mano el único día en que las previsiones meteorológicas daban sol y buen tiempo en este puente de todos los santos. La experiencia, como no, satisfactoria, escalando una nueva vía en una pared todavía no explorada para nosotros.

Dos eran las opciones para este día, y dos los mallos a los que subir. La primera era repetir en la cara sureste del Frechín y escalar la Aires del Sur, vía abierta en 2008 con una primera mitad a priori exigente y una segunda algo más amable. La segunda, escalar la pared sur del Mallo Cuchillo de frente, por la Hoja del Cuchillo, ruta sobre el papel más asequible que la anterior.

Jorge currándose el primer largo

Nos decantamos por esta última. Al Frechín ya habíamos subido varias veces y por varias vías, mientras que al Cuchillo tanto Jorge como yo sólo una, por Las Madres. Esta pared llena de panzas nos atraía, directa y elegante forma de subir a este mallo, mediante una escalada totalmente equipada.

Al ser puente y uno de los pocos días de buen tiempo que iba a haber dentro del mismo, la afluencia de cordadas en Riglos era máxima, un auténtico parque temático. Había momentos en que más bien parecía que en cada mallo se libraba una competición por ver cuál era la cordada que iba a llegar primera a la cima. Todas las vías más o menos conocidas estaban ocupadas, con varias cordadas (tres o cuatro) en algunas.

Jorge en la parte final del L2

Con este panorama la elección estaba clara, un mallo poco escalado por una vía poco frecuentada. No queríamos tapones ni sentir el aliento en nuestra nuca de cordadas más rápidas, preferíamos la tranquilidad de poder escalar a nuestro aire. Aún así dos cordadas concidieron en la Vía de las Madres, otra ascendía el Filo del Cuchillo, y dos subimos por la nuestra.

La Hoja del Cuchillo es una vía, como ya he dicho, bien equipada, salvo tal vez el primer largo, 40 metros y pocos seguros, lo que ha hecho a más de uno que se ha plantado aquí debajo replantearse el cambio de objetivo. Sin embargo, no hay que dejarse impresionar, a partir de la primera reunión la distancia entre seguros disminuye y los alejes son más que aceptables. Todo equipado con spits de 10mm y argollas en las reuniones, seguros que aunque alguno piense que no son parabolts, infunden confianza.

En los primeros metros del L3

Empezamos bastante pronto, justo cuando las primeras cordadas comenzaban a tomar posiciones en la base de los mallos. Jorge fue el encargado de inaugurar el día, abriendo el primer largo. 6b de 40 metros exigente, que escaló tirando de garra y buen temple, ya que como he dicho aquí los seguros si que alejan, aunque hay que añadir que los pasos están bien protegidos. La reunión inconfundible, dos argollas blancas bien grandes en una evidente repisa. Hay que escalar tranquilo y con ojo, que está algo roto y el comienzo es un tanto terroso.

A mi me tocaron los largos pares. El segundo tiene una panza puñetera a la salida, hasta una repisa con una argolla blanca. Luego, otra panza más sencilla y un tramo tumbado y algo descompuesto con pocos seguros pero muy fácil hasta la gran repisa en la cima del espolón, junto a la gran sabina, en la base de la pared, donde de nuevo encontramos una reunión con dos argollas blancas. 6a+.

Mar de panzas en el L5

El tercer largo, comienza a la izquierda de la R2. Corto y concentrado en varias panzas, siendo la más complicada la última, que da acceso a una repisa donde tras una corta travesía a la izquierda está la R3.

El cuarto largo es el más complicado de la vía, requiere de una buena dosis de temple y saber hacer. Hay que saber leer los pasos, que no siempre siguen la línea de seguros. En Riglos hay que buscar siempre lo más fácil, a la derecha o a la izquierda de las chapas. Largo muy bonito, con un sinfín de panzas a bloque fiel a la esencia de la escalada riglera. 6b+ durillo.

Terminando el L6

A partir del quinto, el calentón de antebrazos se hace evidente, 6b tras 6b, panza tras panza van resintiéndose en esta escalada en la que salvo el segundo todos los largos van desplomando ligeramente. Largo y mantenido donde lo más complicado es la panza de llegada a la reunión. 6b.

El sexto, es el último 6b de la vía. Fue el único que no se pudo liberar, no por difícil, ya que no lo es mucho más que los anteriores, sino por el cansancio acumulado. Sale de la R5 a la derecha con una primera sección bastante rota en la que casi todos los cantos son “sospechosos” de romperse, lo que me obligó a ir llamando a la puerta a cada paso. Luego la calidad de la roca mejora, pero la dificultad se mantiene hasta una última panza, con un largo bloqueo de derechas para salir a buscar dos planos romos a la izquierda donde palmamos los dos. Una vez superado esto, la R6 está en la repisa a la izquierda.

L7, de transición hasta la cima

El séptimo y último largo de la vía, un fácil V+, con las últimas 4 panzas y buen canto. Puro trámite para llegar a la cima que, aunque nosotros no lo hicimos, con cuerdas de 60 se puede empalmar con el anterior. La reunión está en la gran sabina cimera.

Entre las piernas en la R6 esto es lo que hay…

En total 4:30 horas de buena escalada, que nos dejó bastante más cansados de lo que creíamos en un principio. Sin prisas y poco a poco va saliendo, y si estamos fuertes tranquilamente se puede hacer en menos tiempo.

Espolón de inicio de vía desde el último rápel, que coincide con el primer largo

El descenso, por la vía de las Madres los dos primeros rápeles, hasta la carrasca con la sirga. Bajar hasta la reunión de las argollas blancas. Desde aquí otro rápel hasta la cima del espolón con la sabina donde hemos montado la R2 (argollas blancas), y dos más hasta abajo, uno hasta la R1 y otro que nos deja en el suelo. El descenso con doble cuerda, con simple no se llega a no ser que llevemos una de 80 por lo menos, aunque iríamos justos en algunos (rápeles de 40 metros).

Croquis de la Hoja del Cuchillo

En definitiva, una buena vía, bien equipada salvo el primer largo. Con una roca en general buena (sin olvidar que esto es Riglos). Escalada con un sinfín de panzas más dura de lo que parece sobre el papel. Estética y elegante forma de alcanzar esta cima, normalmente menos concurrida que las vecinas del Frechín y la Visera. Altamente recomendable.

Añadir, que es una vía bastante obligada en su grado, las chapas en su mayoría están puestas para asegurar los pasos, no para acerarlos.

 

Javier

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