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Riglos: Irene y La Paz


200m, 6c (6a+ obl)

 

Después de todas las lluvias de los últimos días, ya había ganas de escalar alguna vía de largos. Desde que estuvimos en Olvena hace dos semanas haciendo la Frixis apenas hemos tocado roca, a excepción de un par de días de deportiva en esta misma escuela.

Cordada sacando el techo de la vía De Naturaleza Salvaje en la Visera. Estábamos en la R5 y el techo quedaba a nuestra altura

Decidimos con Marta y Jorge Huesca hacer una mañanera en Riglos hoy domingo. Con todo este viento y este frío, ahora que parece que las montañas están nevadas. Recordándonos que ya dentro de muy poco llegará el esperado momento de calzarnos, una temporada más, los esquís recorriendo de nuevo valles y cumbres a lo largo y ancho de nuestro querido Pirineo.

Tapón en la Visera.

La elección no ha sido otra que la de escalar al abrigo del viento y al calor del sol. Para esto, las enormes paredes entre la Visera y el Frechín son perfectas. Sin apenas viento y con sol durante todo el día. Hacía algún tiempo que teníamos mirada una vía que se había abierto a comienzos de este año 2012, Irene y la Paz. Su longitud, su dificultad y el hecho de que se pueda bajar andando hacen que aun habiendo ido cordada de tres hayamos llegado a la hora deseada al coche, que hoy era día de viaje.

Inicio de la vía. Jorge en el primer largo

La escalada comienza bajo una característica entosta, grieta, o como se le quiera llamar en la base del Frechín, a la derecha de la José Antonio Sanz. 7 largos de dificultad media, perfectamente equipados, que suponen una forma diferente de subir a este mallo de los grandes.

Comienzo del L1

El primer largo, con dificultad de 6a, es el que tiene peor roca, rota y bastante descompuesta a la que hay que prestar atención.

Jorge abriendo en el L2

El segundo,  6b+, tiene un comienzo picantón, concentrándose lo más difícil entorno a la tercera chapa. A mi juicio es el largo más complicado de la vía y puede ganarse el 6c, más aún si lo comparamos con el cuarto. A partir de aquí la cosa se relaja, pero no mucho, se trata de una tirada de continuidad que va desplomando poco a poco en toda su longitud.

Pareja de dos en el L3

El tercer largo es el más fácil, con un grado de 6a+, pero que bien podría ser V+ o 6a. La única complicación es la panza de inicio.

Saliendo de la panza de mayor dificultad del L4

En el cuarto largo encontramos lo que a priori es la mayor dificultad de la vía, 6c. Aunque para mí ésta reside en el segundo. Pese a todo es un largo en el que hay que apretar, principalmente en la panza, que sale bien cogiendo una invertida a izquierdas.

Terminando el L5

El quinto es un 6a+ que aprieta, principalmente al final. Este largo cruza la José Antonio Sanz y continúa a su izquierda.

Marta terminando el L6

El sexto es el mejor largo de la vía, un 6b con una roca buenísima y donde se va encontrando canto todo el rato. Bastante vertical, e incluso algo desplomado en algunas zonas. Lo mejor es empalmarlo con el séptimo, muy corto y fácil, para llegar ya directamente a la cima del mallo.

En resumen, una buena vía, que cuando acabe de limpiarse de roca suelta quedará perfecta. De dificultad media y bien equipada, que nos ha dejado buen sabor de boca. Factible de liberar en todos los largos. A nosotros nos costó 4 horas haciendo siete largos y siendo cordada de tres. Puede salir perfectamente en 3 horas o 3 horas y media. Buena opción para días fríos y ventosos de invierno, como hoy.

Corquis de Irene y La Paz

 

Javier

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