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Aguja de Perramó (2.553) Fabres-Feiner IV+


La Aguja de Perramó es una impresionante y esbelta pirámide de granito que domina toda la zona de los Ibones de Batisielles. Se levanta en un lugar de belleza incomparable, en un pequeño valle, afluente del más grande y también espectacular Valle de Estós, parte septentrional del Valle de Benasque.

El sábado en el desvío a los Ibones de Batisielles en el Valle de Estós

No es el pico más alto de la zona, mide algo más de 2.500 metros, pero se encuentra en el centro de un gran circo colgado en la parte más alta, rodeada de montañas de mayor altura, lo que le confiere un carácter indómito. La roca es perfecta, adherente y segura en la mayoría de los casos. Un lugar donde disfrutar de la aventura de la escalada en alta montaña en completa soledad.

Llegando a la zona de los Ibones de Perramó

Hace ya cuatro años que nos acercamos por primera vez a estas agujas con Adrián. Teníamos un nivel de escalda bajo tierra, yo acababa de empezar como aquel que dice, ni qué decir de nuestra experiencia poniendo cacharros. Aquélla vez nos decantamos por la que creíamos era la vía más asequible de todas las que acceden hasta su cima principal, la Fabres-Feiner. Pese a ser eso, una vía bastante fácil, tuvimos que apretar los dientes en alguna ocasión y pasamos algún pequeño apuro. Desde aquella vez, e intentado volver a escalar aquí todos los años, pero por unas cosas o por otras no ha podido ser.

Vivac con la aguja de fondo al atardecer

A principios de verano nos acercamos con Marta y una amiga, Veraya, a los Ibones de Batisielles en una corta y fácil excursión de domingueo. Marta, que por aquél entonces ya comenzaba con sus problemas de lesiones de espalda, al verla dijo que quería subir ahí arriba, quería escalarla. Por fin, este año parecía que si iba a tener compañero para poder volver.

Al día siguiente en el primer largo de la Diagonal

Desde entonces las lesiones se complicaron, dejando para tiempos mejores todos los planes que habíamos hecho meses atrás. Estas últimas semanas, poco a poco la espalda de Marta ha ido volviendo a la normalidad, parece que va recuperando bien.

Quitando el cintajo del pino en el segundo largo de la Diagonal

A la vuelta de Mallorca volvió a surgir la idea de escalar la Aguja, aunque por una vía suave para ir recuperando sensaciones y volver a la escalada clásica poco a poco. Mi idea desde principio de verano era escalar la vía Almarza, pero las circunstancias actuales obligaban a hacer algo más corto y menos exigente, algo fácil. Acabé proponiendo la vía que yo ya había escalado años atrás, la Fabres-Feiner, corta, fácil y perfecta para ir cogiendo sensaciones de cacharreo sin pasar apuros. Todo ello en un entorno espectacular.

Tercer largo, aquí empieza la escalada de verdad

Queríamos ir viernes, sábado y domingo, para hacer una vía un día y otra al siguiente. Finalmente sólo pudimos sábado y domingo. El primer día lo empleamos en aproximar tranquilamente, montando un vivac en los Ibones de Perramó. Unas cuatro horas cargados hasta los topes de material, comida, sacos, esterillas, tienda,…

Diedro del tercer largo (IV+)

Al día siguiente amaneció nublado y amenazando lluvia, pese a que las previsiones decían que luciría el sol durante todo el día. Decidimos darles un voto de confianza a los del tiempo, recogimos todo y comenzamos a andar hacia la Aguja, concretamente a la base de la Gran Diagonal, donde comenzaba nuestra vía.

Marta escalando el diedro

No terminaba de despejar, aún así seguimos con nuestro plan. Los dos primeros largos por la diagonal son muy fáciles y si la cosa se complica en un par de rápeles volvemos a estar abajo. Como yo ya había hecho esta escalada dejé que fuese Marta la que abriese la mayoría de largos, así iba cogiendo soltura con los friends, los fisureros y los puentes de roca. Sólo hice de primero el tercer largo, el del diedro de IV+.

Marta al final del diedro del cuarto largo (III+). Ese pino es el de la R3

El primer largo comienza a la derecha, por las placas tumbadas que conforman el inicio de la Gran Diagonal. Se trata de un largo bastante fácil, pero algo difícil de proteger, sobretodo en su primera mitad. Más arriba hay dos clavos, desde los cuales se puede montar una reunión, a unos 10 metros en vertical otro clavo más. Lo mejor es irse hacia los pinos de la derecha para montar la R1 en cualquiera de ellos.

Marta recogiendo la R4. Sólo queda crestear hasta la cima

El segundo largo es mucho más fácil que el anterior, sale por unas terracillas de hierba y tiene dos pequeños resaltes de II en la parte superior del mismo, que se protegen muy bien con dos pinos. La R2 se monta en el collado de la Gran Diagonal, donde existen buenos emplazamientos para ello.

Perdiguero desde la cima. El día está un poco raro

El tercer largo, el único que yo abrí de primero, sale desde el collado en vertical. Pasando a la derecha de un pequeño pino. Un primer resalte de no más de IIIº que nos deja en una repisa junto a un tronco seco, justo donde comienza el diedro más difícil y más bonito de la vía. Se trata de un diedro de unos 15-20 metros surcado por una fisura y protegido con dos clavos. Las posibilidades de aseguramiento son muchísimas y muy buenas, la escalada técnica y disfrutona. El paso más complicado se sitúa justo al final del largo, antes de llegar a la R3, que se monta en una repisa aprovechando un pequeño pino.

Pico des Corbets desde la cima. Este habrá que esquiarlo

El cuarto largo tiene un primer diedro, mucho más corto que el anterior y bastante más fácil (III+), pero también bonito y técnico. Tras él la vía  tumba. Continuamos por la arista hasta situarnos bajo la cima y montamos la R4 en cualquiera de los bloques que encontraremos aquí arriba. Después, andando hasta la cima de la aguja principal.

Cordada MJ en la cima

Se trata de una vía asequible, en la que salvo algún clavo no encontraremos ningún tipo de equipamiento. Consta de dos mitades bien diferenciadas, la diagonal, con dos primeros largos fáciles y tumbados y la “arista” donde se concentran las mayores dificultades.

Rapel en el descenso

Personalmente se me quedó muy corta y acabé con ganas de escalar más. La recomiendo, por tanto, para cordadas que empiecen en esto de la escalada clásica en alta montaña y no para quienes ya tengan cierta experiencia. Tal vez si el tiempo no acompaña puede ser una buena opción para hacer una vía rápida y fácil para llegar a la cima y no irnos con las manos vacías. Hay que contar que la aproximación es larguísima y exige un vivac la noche anterior.

Aguja a la vuelta

De todos modos, no deja de ser un sitio espectacular, donde disfrutamos de la escalada y del que nos fuimos muy contentos y con ganas de volver. Eso si, en mejor estado de forma y para hacer una vía más larga y exigente. Mejor para dos días en vez de uno, ya que una aproximación tan larga bien merece dos vivacs para hacer dos vías diferentes.

Croquis de la Fabres-Feiner

Detalle de la parte superior

Javier

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3 comentarios el “Aguja de Perramó (2.553) Fabres-Feiner IV+

  1. Que actividad Más guapa, y que envídia más buena…ese sitio es de lo mejorcito del Piri, para escalar, un abrazo y seguid así

  2. La verdad es que tenemos que volver, hay muchas cosas por hacer por ahí arriba.
    Quedan pendientes las que nos dijiste de la cara norte

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