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Intento a la Aiguille Verte por la Arête du Moine


Montblanc desde la arista

Tras bajar de los Écrins cogimos la carretera en dirección Chamonix, paramos a dormir en el Col du Galibier, a más de 2.600m de altitud (así continuábamos aclimatando, jejeje). Nos habíamos encontrado el día anterior a Pedro y Alejandro, que bajaban por el Glacier Blanc y vienían de hacer la integral a la cresta que nosotros acabamos haciendo un día después. Quedamos en que nos encontraríamos en Chamonix y que nos uniríamos a su plan.

El jueves por la mañana llovía en Chamonix

Ellos tenían reservado en el Refugio de Couvercle y su intención era la de subir a Les Droites desde ahí. El miércoles por la mañana bajamos hasta el pueblo al pie del Mont Blanc y les llamamos, nos dijeron que el tiempo durante la jornada del miércoles, la noche y la mañana del jueves iba a ser malo y que iban a posponer la subida al refugio un día. Nos tomamos el día de descanso y turismo por el pueblo.

Mer de Gace desde Montenvers

También nos dijeron que habían ido a la Casa de la Montaña y que les habían dicho que Les Droites no estaban en condiciones. Barajamos varias posibilidades, entre ellas el propio Mont Blanc, aunque ésta la acabamos desechando, tantos accidentes que ha había habido ahí las semanas anteriores nos daba mala espina. Acabamos decantándonos por la Aiguille Verte, un cuatromil junto a Les Droites, para el que no hacía falta cambiar de zona ni de refugio.

Caminando por la Mer de Glace

El jueves por la mañana amaneció nublado y lloviendo. Consultamos los partes y vimos que la cosa tendía a mejorar a lo largo del día, nos fiamos y nos la jugamos subiendo al refugio. Para ello cogimos el tren turístico de Montenvers, que sube hasta un hotel situado frente a la Mer de Glace. Conforme íbamos subiendo el cielo iba poco a poco despejando.

Escaleras que suben al refugio

Para bajar desde el hotel hasta el glaciar hay 200 metros de desnivel, gran parte de los cuales se hacen mediante escaleras metálicas (hay que ver lo que ha retrocedido en poco menos de 200 años, hay un cartel que indica su nivel en 1820 poco más abajo de donde te deja el tren).

Terraza del refugio

La Mer de Glace se nos presentaba totalmente desnuda de nieve y con todas las grietas al aire, por lo que progresamos por ella sin encordar, sólo con crampones. El camino sobre el glaciar y el ascenso al Refugio de Couvercle es un trayecto espectacular con un ambiente de alta montaña de los de verdad y unas vistas sobre el macizo del Mont Blanc, norte de los Grandes Jorasses y Dent du Géant que quitan el hipo. Totalmente recomendable y técnicamente asequible el hacer un treking hasta el mismo refugio para pasar el día, como, por otra parte, hacían muchos de los grupos que nos fuimos cruzando durante toda la mañana.

Norte de los Grandes Jorasses desde la terraza del refugio

Las escaleras que suben desde el Glaciar de Leschaux hasta el refugio tienen su miguilla, 6b escaleras según un madrileño que nos encontramos, jejeje. Aunque tampoco es para tanto, no dejan de ser escaleras… eso si, están perfectamente equipadas para ir con cuerda, con mosquetones para chapar cada poco. El refugio muy acogedor, bien cuidado, limpio, la gente muy amable y bastante caro. Las vistas desde su terraza increíbles, mirar por la ventana de tu cuarto y ver la norte de los Jorasses en primer plano no tiene precio.

Preparándonos al pie del glaciar

Nos habían dicho que la vía que íbamos a utilizar para subir a la Aiguille Verte es la normal de verano cuando el Corredor Whymper no está en condiciones, en esta época estaba sin nieve, así como la normal de bajada de éste último. En la Casa de la Montaña también nos indicaron que era una vía “très long”, de hecho sus palabras fueron “très long, très, très long”, y que lo más probable era que nos tuviéramos que quedar a vivaquear en la cima y bajar al día siguiente… (tal vez un poco exagerados en esto último). Se ve que éramos los primeros que íbamos a intentarla este año.

Comienzo de la vía

Éramos perfectamente conscientes de que nos iba a costar lo nuestro, no conocíamos el terreno, la aproximación, el estado del glaciar, la rimaya y llevábamos una reseña de mierda a boli sobre una foto en blanco y negro de más o menos por donde iba el recorrido. También unas hojas fotocopiadas de una guía que daba cuatro indicaciones para seguir el itinerario correcto y que le daba un grado de III (como en todos los sitios que habíamos consultado). Vamos, todo bastante precario. Finalmente seríamos tres en vez de cuatro, Alejando llevaba unas buenas rozaduras que casi no le dejan subir al refugio.

Zona fácil de trepada. Encima a la derecha están los gendarmes característicos (Cardinal), aquí es donde hay que girar

A la mañana siguiente nos levantamos más bien pronto, por decir algo, a la 1 de la mañana desayunábamos y a las 2 salíamos en dirección al Glaciar de Talèfre. Teníamos que ascender por él 700 metros de desnivel hasta situarnos a pie de vía. El camino sale desde el refugio nuevo, pasa junto al viejo y sube pegado a la pared de la Aiguille du Moine (3.412m), situada sobre el refugio, para pillar el glaciar en su punto más próximo. Por el glaciar el camino correcto discurre pegado a la pared de la cresta que une la Aiguille du Moine con la Aiguille Verte. Hay que flanquear una barrera de seracs perfectamente visible al final del glaciar (cuando es de día, claro), pasando por debajo de la misma y subiendo hacia la pared donde comienza la escalada por su derecha (ver croquis).

Antes de llegar a la pared encontramos la madre de todas las grietas, la cual bordeamos por la izquierda (hay que hacerlo por la derecha, cosa que luego vimos cuando se hizo de día), pasando por varios puentes de hielo un tanto interesantes. Dependiendo de la época y de cómo ha ido el año la rimaya puede estar más o menos abierta y pueden aflorar más o menos rocas. Nos encontramos con una barrera de rocas que tuvimos que superar por un diedro tumbado a la derecha  junto a un serac característico, aunque hemos visto fotos de otros años en los que esto está completamente tapado por nieve. Una vez encima atravesamos un nevero hacia una reunión de rapel a nuestra izquierda, aquí empieza ya la roca y la escalada de verdad.

Un grupo de tres alemanes nos había adelantado mientras buscábamos la mejor manera de superar la barrera rocosa antes mencionada, lo que nos vino de lujo ya que nos marcaron el itinerario a seguir durante todo el rato. Ellos si llevaban una buena reseña y tenían claro por dónde tirar.

Cuando salimos de la nieve y llegamos a la pared hay que ir subiendo hacia la izquierda por una especie de “chimeneas” de III algo picantonas para situarnos bajo un muro de unos 5-6 metros a superar por una chimenea de al menos Vº bastante tocapelotas con bota rígida. Aquí alcanzamos a los alemanes a los que les costó lo suyo superar este paso, montamos largo. Encima justo hay una reunión hecha con cuatro cintajos desde la que luego se rapela.

Largo de IV en la chimenea de la brecha. Por aquí hay que salirse de la chimenea

Una vez hecho esto hay que seguir tirando hacia la izquierda siguiendo los hitos por una sucesión de trepadas y repisas de no más de IIº para, bajo Le Cardinal (3.647m), un grupo de tres gendarmes característicos, torcer hacia la derecha por el camino más evidente por una serie de viras y repisas con trepadas de IIIº. Esto hay que tenerlo muy en cuenta, si nos metemos por algún sitio más difícil es que nos hemos equivocado, siempre por lo más fácil y prestando atención a los hitos, que se ven poco pero que va habiendo de vez en cuando.

Jorge y Pedro

Justo al final de esta parte fácil, que es bastante larga, la pared se vuelve a poner tiesa. Hay que ir ganando altura hacia la derecha para luego torcer a la izquierda hasta situarnos bajo una chimenea de unos 20-25 metros que lleva hasta una brecha (nombrada en todas las reseñas que habíamos consultado y cuya altura dicen que es 3.800m). Hacemos la primera mitad de la chimenea para salirnos por la pared de la izquierda por un sistema de fisuras muy evidente y fácil de proteger, lleno de buenos pies y agarres de manos (IVº), encima del cual una pequeña repisa y un cintajo que hace reunión. Aquí parece que no hay salida, pero hay que meterse por la derecha en una especie de chimenea corta (unos 3 metros) sobre la cual se abre una pequeña repisilla a la izquierda que se pasa a cuatro patas para acabar saliendo nuevamente hacia la derecha y apareciendo en la brecha. Esta es la parte más complicada y perdedora del itinerario y donde la podemos liar.

Aquí Pedro sube casi sin agarrarse, jejeje

Atravesamos la brecha y apareció un pequeño nevero que bordeamos por abajo para continuar escalando por las chimeneas que aparecen al otro lado del mismo. Sobre el nevero había restos de huella que nos guiaban hasta la pared, aunque para tan poco trozo no merecía la pena poner crampones, por eso es mejor bordear por abajo. Estos dos largos por dichas chimeneas, buscando siempre lo más fácil es lo más difícil técnicamente hablando de la vía, junto con el primer muro de V. El primer largo sacará aproximadamente IV hasta una pequeña repisa y el segundo V. Ojo no liarla con el itinerario como nos pasó a nosotros que luego se pasan apuros. El final del segundo largo llega hasta una roca característica, empotrada, que forma un gran puente de roca con un pequeño “túnel” por debajo.

Dormimos en el refugio y al día siguiente bajamos hasta Chamonix. Las escaleras del refugio

A partir de aquí un pequeño resalte de, supongo, IIIº, que tuvimos que sacar en artificial ya que se encontraba helado. Luego, una fácil trepada hasta situarnos en el filo de la cresta. Nosotros nos quedamos justo aquí, a unos 100 metros de desnivel de la cima, que veíamos ya perfectamente. Aquí hacía acto de presencia la nieve que con el calor se había puesto muy blanda. Las condiciones de la nieve, con la primera capa podrida, junto con las pendientes que había que cruzar, no nos parecieron las más adecuadas, por lo que decidimos darnos la vuelta, eran las 12 del mediodía.

Hotel y estación del tren sobre la Mer de Glace

La bajada es mucho más fácil, está perfectamente equipada para ello al ser la bajada habitual del Whymper. Encontramos instalaciones de rapel cada 30 metros. Recomiendo destrepar la parte fácil en vez de rapelarla, lo que hace que ganemos mucho tiempo en el descenso. Una vez abajo, volvimos por el glaciar hasta el refugio, eran casi las 7 de la tarde por lo que decidimos pasar otra noche más aquí y bajar al día siguiente.

Les Drus desde la parada del tren. Estos también se escalan

En resumen una actividad alpina exigente, tanto por grado, como por longitud. Es difícil de seguir en algunos puntos, por lo que habría que llevar una buena reseña o seguir a algún grupo que la lleve, como hicimos nosotros. En general está muy infravalorada, IIIº por los cojones, yo ya he puesto los grados que a mí me parecieron, cada uno que juzgue por si mismo. Las condiciones que encontramos eran extremadamente buenas, no habiendo nieve hasta la parte final donde la dificultad baja, con nieve según he visto en internet cambia bastante (http://mountainaddict.over-blog.com/article-arete-du-moine-a-l-aiguille-verte-alt-4122-m-ad-700-m-04-08-2010-66376382.html). Ojo con la caída de piedras que hay zonas muy descompuestas.

Croquis

En cuanto a los horarios… son fácilmente mejorables. Íbamos cordada de tres, los alemanes iban muy lentos y nosotros no los podíamos adelantar porque nos marcaban el recorrido a seguir. La bajada también fue muy muy lenta.

Mapa

Por lo demás sólo decir que aunque no hicimos cima me encantó, buenos pasos de escalada y vistas que quitan el hipo. Solitaria y de ambiente alpino. Nos quedamos a 100 metros de desnivel, por lo que si nos levantamos pronto y vamos ligeros se puede hacer en el día durmiendo a la vuelta en el refugio. Aunque no sabría decir si lo que nos quedaba era ya fácil o todavía tenía su aquel, tenía pinta de que lo más difícil ya estaba hecho.

Javier

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2 comentarios el “Intento a la Aiguille Verte por la Arête du Moine

  1. Pedazo fotos javi!!!…los dientes me llegan al suelo!!!

  2. Jesuuus!!! a ver si te vienes algún día para trepar. Que dijiste que llamarías en una semana y ha pasado más de un mes!! jejejeje. Las únicas noticias que me han ido llegando de tí es que has cambiado la escalada por el río y la tumbona.

    Ánimo y si quieres ya sabes…

    Javier

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