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Alpes 2012. Capítulo 4: Strahlhorn


El cuarto y último día de travesía en tierras suizas, la previsión meteorológica decía que la mañana iba a aguantar más o menos decente y que a partir de mediodía los cielos irían cubriéndose paulatinamente para comenzar a precipitar hacia la tarde. Teníamos, por tanto, unas horas para hacer un pico más y bajarnos al coche, aparcado desde el día anterior en Saas-Fee.

Amanecer en el Glaciar de Allalin

A las 5 de la mañana la guarda del refugio fue habitación por habitación despertando a todos los huéspedes ¡Hay que ver que prisa tienen en este sitio para levantarse, si hasta las 7:30 no amanecía!… Media hora más tarde estábamos en el comedor desayunando junto con el resto de montañeros que iban a salir al monte ese día. Tras el desayuno nos preparamos con toda la tranquilidad del mundo, hasta que no hubiera suficiente luz natural no teníamos pensado salir, más aún cuando el primer tramo es en bajada, a ver si nos íbamos a confundir bajando más de la cuenta.

Rimpfischhorn (4.198m)

Salimos del refugio los últimos, pasadas las 7, cuando el día clareaba lo suficiente como para andar sin frontal. Al principio tuvimos que bajar esquiando unos 100 metros de desnivel hasta el glaciar, una vez ahí pusimos focas y comenzamos el ascenso del Glaciar de Allalin, en dirección al Strahlhorn, nuestro objetivo. La progresión por el mismo es suave y tendida, muy tendida, ganando altura poco a poco.

Cara noreste del Strahlhorn

Tardamos más de una hora en alcanzar al resto de grupos que habían salido antes que nosotros, rápidamente los adelantamos y nos pusimos en cabeza. Éramos los únicos españoles del refugio y muy probablemente también los únicos de fuera de la zona alpina, por lo que hubo un descojone general cuando vieron que los adelantábamos a toda velocidad. En parte tenían razón, pero no porque lleváramos un ritmo demasiado fuerte para nosotros en condiciones normales, si no porque acumulábamos varios días de actividad, durmiendo y comiendo muy mal y eso nos pasaría factura en los últimos metros hasta la cima.

Alderpass (3.789m). Por aquí tendríamos que haber pasado si hubiéramos decidido ir al Refugio del Monte Rosa

En dos horas y tres cuartos estábamos en el collado, el Alderpáss a 3.789 metros. Aquí quitamos esquís y pusimos crampones para progresar por la cresta, el resto no llegaron hasta el collado, subieron con cuchillas por la pala que se abre a la izquierda, por donde luego bajaríamos. Tras finalizar la corta y fácil arista volvimos a calzar, llegando por una amplia y tendida pala hasta la afilada pero corta arista cimera del Strahlhorn, con esquís hasta la mismísima cruz, poco menos de cuatro horas después de haber salido del refugio.

Vista atrás del recorrido realizado desde el Alderpass

En la cima estuvimos poco rato, lo justo para reagruparnos. Salimos esquiando desde ahí mismo, antes de que llegaran el resto de esquiadores, a los que acabamos sacando una media hora. La bajada fácil, nada expuesta, con algún tramo helado; el día bueno, y aunque nos nevó en algún momento durante la subida acabó haciendo bastante sol. En el último trozo por el glaciar se nos metieron las nubes, anunciadoras del mal tiempo que más tarde vendría, por lo que tuvimos que hacer uso del GPS para volver al refugio.

Cresta desde el Alderpass

Una vez remontados los 100 metros de desnivel hasta el refugio, para los que tuvimos que volver a poner focas, volvimos a la estación de esquí por el camino a media ladera por el que habíamos pasado el día anterior en dirección contraria. Desde Egginerjoch tomamos las pistas y descendimos hasta el pueblo, donde teníamos el coche, 2:30 horas después de haber salido de la cima. Esa noche la pasaríamos enterita viajando, para llegar a casa al día siguiente pronto por la mañana.

Cima del Strahlhorn (4.190m)

Sin duda el pico más fácil técnicamente hablando para el esquí de travesía de los que hicimos, pendientes suaves, casi sin exposición y con muy pocas grietas. 2.500 metros de bajada y un ambiente que, a partir del refugio, se presenta salvaje y alejado de teleféricos y pistas de esquí. Las vistas espectaculares, como las del resto de picos a los que subimos. Me quedo con el Rimpfischhorn, qué pinta…

Llegando a la cima por la arista. Rimpfischhorn detrás

Valoración muy positiva de este viaje en el que por fin pude reencontrarme con los Alpes, casi tres años después. Muchos son los proyectos, los montes que por esta zona me llevé a casa como pendientes, el Dom o el Monte Rosa son dos de ellos. A ver si este verano hacemos otra escapadita, a ver si nos animamos y hacemos algunos de los proyectos que están pendientes desde la vez anterior.

Croquis sobre el mapa suizo

Javier.

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