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Alpes 2012. Capítulo 2: Weissmies


Este segundo día nos dirigimos a Saas-Grund, la estación de esquí del otro lado del valle, para ascender al Weissmies, un cuatromil raspado con una pinta más que apetecible. Una coraza de hielo con imponentes grietas y seracs recubre su cara noroeste dándole un aspecto contundente. Nos preguntábamos si podríamos salir esquiando desde la misma cima o si tendríamos que dejar los esquís antes, se veía a lo lejos la parte alta bastante venteada con enormes placas de hielo, por lo que tampoco teníamos muchas esperanzas de poderlo esquiar.

Cara noroeste del Weissmies desde el plató del glaciar Triftgletscher

Tomamos el teleférico que sube a Hohsaas, a unos 3.100 metros, las partes bajas por debajo de los 2.300 metros estaban desnudas de nieve, es la vertiente solana del valle, por lo que cogimos forfait de ida y vuelta. Bajaríamos hasta el final de la nieve cogiendo el más bajo de los telecabinas.

Impresionantes seracs cierran toda esta cara

Comenzamos a foquear a eso de las 9:30 en dirección al plató del glaciar Tritfgletscher, justo bajo la vertiente noroeste del pico. Se trata de un recorrido suave con varias subidas y bajadas que te deja bajo la barrera de seracs que corta esta cara de la montaña. Seguimos la huella hacia la parte de la derecha donde un paso no muy claro entre dichos seracs nos deja bajo la pala de acceso a la arista suroeste. Aquí la pendiente es muy acusada lo que hace difícil proseguir con esquís, descalzamos y subimos andando.

Cara noroeste del pico

Una vez superada la barrera volvemos a poner esquís, la gente todavía sube esta parte andando, pero la pendiente permite hacer vueltas maría sin dificultad. Como no hay huella de esquís y la que hay hecha por los que han subido andando es muy pendiente abrimos la nuestra. Es un tramo corto y no encordamos, error, a la segunda vuelta maría se me abre una grieta bajo los pies y me veo forzado a encarar la pendiente para salir de ahí pitando. Menos mal que es más bien pequeña y sólo se me cuela un pie dentro…

Croquis aproximado del paso en la cara noroeste. En azul la subida en verde la bajada

Seguimos la traza de esquís a partir de este punto. Ahora una pala de muchos metros de desnivel se abre bajo nuestros pies, completamente venteada y helada, tan sólo ha aguantado la vieja huella con la que el viento no ha podido al estar prensada por el paso continuo de los esquiadores. Un camino de nieve corcho sobre hielo vivo, un buen tobogán hacia el fondo del valle… Ponemos cuchillas, incluso la huella está bastante dura, y con cuidadín vamos ascendiendo hacia la arista suroeste.

Terminando la pala

Este día muy pocos subieron calzados hasta aquí, la mayoría dejaban los esquís abajo (a 3.500-3.600m) y subían con crampones. Nosotros haciendo gala de la tozudez que nos caracteriza llegamos hasta la misma arista con los esquís, a unos 3.800 metros. Los últimos metros  los hacemos por el filo con crampones. En unas 3 horitas hacemos los 900m de desnivel que nos separaban desde Hohsaas hasta la cima.

Final de la arista al Weissmies

Las vistas desde aquí arriba son espectaculares, desde el Oberland hasta el Monte Rosa, pasando por el Dom y un montón de montes más que no conozco. Estamos solos, los que han madrugado más que nosotros ya hace rato que han bajado, los que han salido a la vez están bastante más abajo. Disfrutamos de unos 30 minutos del ambiente y la soledad que aquí se respiran y comenzamos la bajada. Volvemos a por nuestros esquís y aprovechamos una especie de vaguada que baja directamente hasta el paso entre los seracs y que guarda algo de nieve esquiable. Aún así, con cuidado al principio con las placas de hielo.

Cima, 4.017m

Pasamos entre ellos calzados haciendo un poco el cafre en uno de los pasos y bajamos una corta pala de unos 40º, la que antes habíamos subido descalzados. Desde aquí al plató del glaciar y por la derecha orográfica del mismo, junto a la pared de roca, evitando las grietas hasta las pistas de esquí. Descendemos por una amplia pista roja espectacular, bajo los seracs del glaciar que se yerguen amenazantes sobre nuestras cabezas y disfrutamos de la bajada hasta el telecabina, a unos 2.400 metros de altura.

 

Dom y sus secuaces desde la cima

Aprovechamos para parar en la cafetería y nos tomamos una cerveza suiza de medio litro en una terraza con preciosas vistas hacia el macizo del Dom, Alphubel, Allalinhorn y compañía. Una vez abajo vamos al supermercado y nos cenamos una fondue de cojones, a la cama que mañana hay más…

Esquí de supervivencia en alguno de los pasillos de nieve entre los seracs

Buen pico con ambiente alpino y presencia rotunda. El desnivel es perfecto para el proceso de aclimatación y las vistas merecen mucho la pena. Algo menos transitado que el Allalinhorn, al menos ese día, un poco más picantón permitiendo combinar el esquí de montaña con un tramo de arista con cierto ambientillo, eso que se viene llamando esquí-alpinismo. Pese a todo hay que decir que la dificultad técnica es bastante asequible, teniendo en cuenta de que esto son los Alpes, hay glaciares con grietas, tramos expuestos y esas cosas.

Weissmies desde las pistas de esquí

Croquis sobre el mapa suizo

Javier

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