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Equivocación afortunada al collado Pic d’Auliou-Soum d’Aas


Equivocación, porque teníamos pensado subir al Pic d’Aule, pero nos emocionamos en el primer tramo de subida hasta el lago y nos dimos tarde cuenta de que antes de llegar a éste había que desviarse por un valle a la derecha. Afortunada, porque para la subida a este pico no había huella y no conocíamos la ruta, con la cantidad de nieve que había nos hubiéramos dado un palizón de narices. Al cambiar de objetivo tras ver el error, nos metimos en un valle en el que una amable pareja de franceses, que luego nos encontraríamos, habían abierto huella, que además acabaron yendo exactamente a donde nosotros queríamos ir, lo que facilitó mucho el trabajo.

Tal como terminamos de escalar en hielo el sábado bajamos a Panticosa pueblo a cenar. Nos metimos entre pecho y espalda una pizza de esas que en la carta la lista de ingredientes ocupa un párrafo entero y que tiene un par de dedos de grosor cuando te la sirven, acabamos bien llenos. Desde aquí salimos dirección Francia por el Portalet.

Aparcamos la furgoneta a las afueras de Gabás, donde pasaríamos una más que gélida noche. Decir, que la tónica general de sábado y domingo fue de frío, mucho frío en algún momento. Mientras estuvimos escalando en el balneario la temperatura no subió de los 7 grados bajo cero en ningún momento.

Comenzamos foqueando por la pista a Bious-Artigues

De las nueve horas que estuve dentro de mi saco de -5 de confort, siete las pasé con la chaqueta de plumas puesta, los pies helados y la nariz con el moco congelado. ¡15 grados bajo cero era la temperatura dentro de la furgoneta en el momento que nos levantamos! Tremendo, nunca había dormido a tan baja temperatura, y menos estando bajo techo. El techo de la furgoneta con escarcha, la batería auxiliar con la que debería de funcionar la calefacción no iba, las botellas de agua convertidas en piedra… Menos mal que Jorge tuvo la gran idea de meter las lentillas en la nevera… que iba a ser el lugar más caliente esa noche.

Vistas al Midi d'Ossau desde el lago

Nos levantamos, no con muchas ganas de salir del saco, donde se estaba más o menos caliente, y subimos el poco trozo de carretera que hay hasta el comienzo de la pista de Bious-Artigues. Ahí mismo, en una curva, hay un aparcamiento y un pequeño refugio del CAF. Una vez aquí, con -12 grados fuera (al menos había 3 grados más que abajo), la furgoneta no se calentaba ni patrás, la ropa fría, las botas heladas, los pies doloridos… menudo frío, si no funcionaba ni el ARVA cuando fui a ponerlo en marcha.

Lago de Bious-Artigues. Bordeamos el lago por la derecha, bajo la presa. Vamos al valle que se ve justo enfrente

Una vez nos hubimos puesto toda la ropa, el material de esquí recién sacado del congelador y conseguido poner las focas, que con el pegamento tan frío no querían pegarse a los esquís, salimos foqueando por la pista para entrar en calor. Conseguí salir bastante caliente, a excepción de los pies, que durante los primeros 15-20 minutos de pista me hicieron ver las estrellas, joder lo que duelen cuando se calientan, casi prefería que se quedaran fríos.

Una vez bordeado el lago nos metemos en el bosque y nos desviamos hacia la derecha

Cuando nos calentamos del todo la cosa ya fue bien, aunque el ambiente siguió muy frío durante todo el día. La cara fue lo único que no se me llegó a calentar, parecía lelo intentando hablar. Entre -12 y -15/-16 por la pista hasta el lago, -9/-10 por el bosque y en el valle; tan sólo cuando salimos de la sombra, en una ladera orientada al sur a la que le había pegado el sol a base de bien durante todo el día llegamos a estar a 5 grados positivos.

Al salir del bosque nos encontramos con esta cabaña

Nos calzamos esquís desde el mismo coche, a poco más de 1.000 metros de altura había entorno a 25cm de nieve. La ruta por la pista discurre dentro un bosque precioso, totalmente nevado, la hicimos completamente solos a excepción de un grupo de raqueteros. Fuimos subiendo tranquilamente hasta el Lago de Bious-Artigues, donde nos dimos cuenta del error y decidimos ir por el Vallon d’Aas de Bielle, al este del embalse, para no tener que volver atrás.

Vamos por la ladera sur del valle (margen izquierda) hasta prácticamente el fondo del mismo

Bordeamos el lago por su orilla norte para, tras pasar la segunda presa por encima, meternos dentro del bosque nuevamente. A los 150/200 metros de pasar la presa nos desviamos a la derecha por un sendero muy poco evidente con nieve, gracias a la huella de la pareja de franceses que iba delante lo encontramos sin problemas, si no, un árbol con un cartel de batida de caza medio arrancado puede darnos la pista de dónde hay que girar.

El las laderas sur la nieve está muy buena y es abundante

La nieve espectacular, abundante, polvo, fresca; el bosque lleno abetos gigantes todavía cubiertos de nieve de las últimas nevadas. Este tramo se hace un poco largo, va buscando el camino más evidente cruzando un par de veces lo que parece ser una antigua pista que no sale en los mapas, que se puede seguir si no hay huella como tuvimos nosotros.

Las laderas norte, sin embargo, están venteadas y heladas. Sólo hay que ver cómo brillan

Nada más salir del bosque encontramos una pequeña cabaña de pastor protegida por una gran piedra. Continuamos siguiendo la huella de nuestros predecesores por la ladera sur del valle, al sol, lo que se agradecía enormemente. Llegamos casi hasta el final del valle para, poco después de sobrepasar el Pico Auliou, cuya cima llevábamos viendo ya un rato, girar a la derecha remontando las fuertes palas que conducen hasta la base de los dos picos, el Auliou y el Soum d’Aas.

Última pala hasta el collado. Pic d'Auliou a la derecha y Soum d'Aas a la izquierda

Los franceses llegaron hasta el collado entre los dos picos. Seguimos su huella hasta donde estaban ellos y charlamos un rato, después se bajaron. Pese a que no hacía ni de lejos el viento que se esperaba, el frío ahí arriba era tremendo. Esto, unido a que nos encontrábamos algo cansados, era mi cuarto día consecutivo y Jorge no estaba tampoco con muchas ganas, hizo que desistiéramos de hacer cima aún teniéndola a escasos 30 metros.

Cercana cima del Pic d'Auliou y bonita pala que desde la misma baja

Desistimos de bajar por el Vallon d’Aule como habíamos pensado en un primer momento por el estado de las laderas norte, muy heladas. Lo más inteligente era volver por donde habíamos venido que había una nieve estupenda y abundante y no habría que poner crampones. Quitamos focas, apretamos botas y para abajo buscando las palas que bajan por la cara sur del Pic d’Auliou, muy recomendables. El bosque lo bajamos por la pista antes mencionada ya que es difícil de esquiar por lo tupido, aunque del último tramo antes del lago no nos pudimos librar. Tan sólo hubo que remar un poco durante el bordeo del lago, la pista que lleva hasta el coche no tiene muchos trozos llanos ni grandes subidas y se hace muy rápido de vuelta.

Bajando por la pala sur del Pic d'Auliou con el Midi de fondo

Buenísima salida de esquí de montaña, con nada más y nada menos que 1.400 metros de desnivel, con el acumulado algo más, nada mal para la altura de los picos, nieve perfecta. Pasamos por bosques y paisajes salvajes con unas vistas impresionantes del Midi d’Ossau, prácticamente en soledad.

Esquiando sobre la presa del lago, ya de vuelta

Nos llevó 4h:30min subir y algo más de 1h:30min bajar, no sólo hay que contar con el desnivel, si no con que los picos están bastante lejos del coche.

Mapa sacado del IGN francés

Javier

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